Contenido Generado por Empleados
¿Sabías que tus empleados podrían estar sentados sobre una mina de oro sin que te des cuenta? No, no hablo de sus habilidades ocultas para el karaoke, sino de su capacidad para vender tu marca sin que parezca un anuncio. El Contenido Generado por Empleados (EGC) es eso: tus trabajadores contando lo que hacen, cómo lo viven y por qué mola trabajar contigo.
Desde startups que apenas despegan hasta multinacionales con miles de empleados, esta estrategia está revolucionando el marketing porque es real, barata y conecta como nada más. Vamos a desglosarlo juntos: qué es, por qué funciona y cómo empezar sin volverte loco. Spoiler: no necesitas un presupuesto de Hollywood para que esto despegue.

1. ¿Qué es el EGC y por qué es mejor que un spot publicitario?

El EGC es el contenido que tus empleados crean sobre su día a día en la empresa y luego comparten en sus redes sociales, blogs o donde les dé la gana. No es un anuncio pagado ni un discurso corporativo ensayado; es algo crudo, auténtico y con personalidad. Piensa en un programador que sube un post a LinkedIn sobre cómo resolvió un bug épico después de tres cafés, o en una dependienta que graba un reel enseñando cómo monta un escaparate que para el tráfico. Eso es EGC: historias de verdad, contadas por quienes las viven.

¿Por qué esto importa? Porque la gente está harta de que las marcas les vendan la moto. Según datos que no me invento, el contenido generado por personas reales tiene hasta 8 veces más engagement que el que sale directamente de la empresa. Es como las reseñas de Amazon: confías más en lo que dice un desconocido que en el folleto oficial.

  • Ejemplo práctico: Juan, el de soporte técnico, sube una foto a Instagram con el caption “Día 47 salvando ordenadores y vidas”. Sus amigos le dan like, y alguno hasta pregunta por tu empresa.
  • Dato curioso: El 79% de la gente confía más en recomendaciones de individuos que en publi tradicional. Tus empleados son esos individuos.

El EGC es marketing con alma: real, cercano y sin filtros corporativos

2. Los números no mientes: el EGC arrasa

Si aún dudas de que esto funcione, déjame tirarte algunos números que te van a hacer arquear la ceja. Estudios recientes dicen que el contenido de empleados genera un 561% más de alcance que los posts oficiales de una marca en redes sociales. ¿Por qué? Porque la gente sigue a personas, no a logotipos. Además, las publicaciones de empleados se comparten 24 veces más que las de la empresa. Es como si tuvieras un ejército de microinfluencers gratis, pero sin el postureo de pedirte 500 euros por un storie.

Y no solo es cuestión de alcance. El EGC construye confianza, que es el santo grial del marketing. Cuando un cliente ve a alguien como él contando algo positivo sobre tu negocio, no siente que le están vendiendo; siente que le están recomendando. Eso no lo compras con anuncios en Google.

  • Ventajas clave:
    • Más alcance sin gastar un euro extra.
    • Confianza instantánea: la voz humana siempre gana.
    • Es orgánico, no suena a discurso ensayado.

3. Cómo cualquier empresa puede subirse al carro del EGC

Vale, te ha picado el gusanillo, pero piensas: “Esto suena a lío, no tengo tiempo ni equipo para montarlo”. Tranqui, no necesitas ser un experto en marketing ni tener un departamento de comunicación gigante. El EGC es tan simple que hasta una pyme con tres empleados puede sacarle partido.

Primero, invita a tu equipo a sumarse. No lo impongas como si fuera un KPI más; explícales que sus historias pueden poner tu marca en el mapa. Segundo, dales un empujoncito: “Contad qué os flipa de trabajar aquí” o “Grabad un vídeo rápido de un día normal”. Tercero, déjalos volar; la autenticidad es lo que hace que esto funcione. Si intentas controlar cada palabra, perderás la magia.

  • Pasos básicos:
    • Una reunión cortita para contarles de qué va y por qué mola.
    • Enseña un ejemplo (tú mismo puedes grabar algo con el móvil).
    • Usa herramientas como Canva o WhatsApp para que sea fácil compartir.

Un truco que nunca falla: motiva como esos bares que te dan un chupito gratis si puntúas al camarero. “Oye, Marta, si subes algo chulo de tu curro, te invito un café”. Pequeñas cosas, grandes resultados.

No hace falta un presupuesto gordo; con un móvil y ganas ya la lías parda

4. Beneficios inesperados: más allá de los likes

El EGC no solo llena tu Instagram de corazoncitos; tiene un efecto dominó que no ves venir. Primero, humaniza tu marca. La gente no quiere logos perfectos; quiere ver a las personas detrás. Segundo, tus empleados se sienten más parte del ajo. Darles voz no solo los motiva, sino que los hace sentir que importan. Tercero, atraes talento. Si alguien ve que tu equipo mola y lo cuenta sin filtros, querrá subirse al carro.

Pongamos un ejemplo: una tienda de bicis local pidió a sus mecánicos que subieran fotos de reparaciones raras. De repente, no solo vendían más, sino que un chaval escribió: “Quiero trabajar con vosotros, sois la caña”. El EGC no solo vende productos; vende tu empresa entera.

  • Extras que no esperabas:
    • Cultura interna más fuerte: el equipo se une al contar sus historias.
    • Imán de talento: los buenos quieren currar en sitios auténticos.
    • Clientes fieles: se enganchan a las caras, no solo al logo.

El EGC no solo vende; une a tu gente y atrae a más cracks

5. Pero ¡cuidado! Ten en cuenta lo siguiente

No todo es un camino de rosas. Si el EGC se te va de las manos, puede salir rana. Imagina que alguien sube algo que no pega con tu marca o, peor, que mete la pata con un comentario fuera de lugar. Para esquivarlo, pon límites claros pero no te pases de controlador. Di sí a la libertad, pero con un “oye, mejor no hables de política ni cuentes chistes malos”.

Otro peligro: que parezca forzado. Si tus empleados publican porque “tienen que”, la audiencia lo olerá a kilómetros y pasará de largo. Manténlo natural; un “gracias por compartir” vale más que un manual de 20 páginas. Y, por favor, no te pongas a corregir cada coma; la imperfección es parte del encanto.

Conclusión

El Contenido Generado por Empleados no es un truco de magia ni una moda pasajera; es una forma brutal de hacer marketing sin parecer que lo intentas demasiado. Tus empleados son tu mejor arma: saben lo que vendes, lo viven y lo cuentan como nadie. En idinbound, creemos que cualquier empresa, grande o pequeña, puede usar el EGC para conectar de verdad. No hace falta complicarse: un móvil, una historia y un poco de ganas. ¿Te animas a probar? Si necesitas un empujón, aquí estamos para que tu equipo brille y tu marca vuele. ¡A darle caña!

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